Mi Regreso Triunfal. Recargado.

Dada la repercusión de mi entrada anterior Mi Regreso Triunfal a Bahía he decido publicar una segunda parte de aquel relato. Recibí algunas fotos y un video que me dieron letra para contarles más.

Antes de seguir, agradezco al Gallego Rodríguez (@rodriguezefe) de La Nueva Provincia por mandarme información sobre ese día, así que este post es posible sólo gracias a él. Iré comentando algo sobre las tres imágenes que me mandó y después agregaré algunas apostillas aisladas.

FOTO 1

andino estudiantes manuginobili jasen gil campania

Con Pancho Jasen, Pablo Gil y Mauro Campania antes del partido en cuestión. Los cuatro jugaríamos juntos al año siguiente en Estudiantes (con Pancho compartí también varias veces la selección).

Más allá de la cara de niño que tengo en esa foto, me gustaría que se detuvieran en el número en el frente de mi camiseta. ¡Increíble! Imaginen mi entusiasmo la primera semana de Octubre de 1995 a horas de debutar en La Rioja de local. Gran emoción. Ni bien llego al estadio, pasa el utilero entregando las camisetas y veo que me da el número 9. El diálogo con él se dio más o menos así y no creo que esté muy lejos de la realidad.

-¡NO, NO, Pará! Soy el 6, ¿cómo me vas a dar el 9? -dije incrédulo.

-Te he dado la 6 chango, yo mismo la he ordenado, tiene tu apellido atrás. -me corrigió el utilero con su típica calma riojana que en ese momento me pareció exasperante.

Fue enorme mi sorpresa cuando la di vuelta y efectivamente vi el 6 atrás con mi apellido, pero adelante… el 9.

¡Qué cagada! Ninguna chance que en esa época hubiera una camiseta de repuesto, ¡imposible! La única solución inmediata y pasajera para evitar el papelón y la confusión, era tapar el número estampado con cinta adhesiva blanca. Después, con la mayor prolijidad posible escribir a mano y con marcador, el mejor 6 que me pudiera salir.

Ese partido fue, como les dije, en la primera semana de octubre, bueno… la foto que ven acá arriba es de un 17 de diciembre y la camiseta seguía siendo la misma. Tengo la impresión, a la distancia, que mi indumentaria no era prioridad en esa época. Finalmente, en algún momento del año siguiente terminé recibiendo una bien hecha. La pieza tan original está en algún bolso en mi casa de Bahía Blanca. Esa camiseta reliquia “super limited edition” de Andino de La Rioja sigue ahí, llevando con una mezcla de vergüenza y personalidad, el 9 adelante todo pegoteado y el 6 atrás.

FOTO 2

leyenda la nueva provincia manu ginobili

Este pequeño recuadro fue publicado en el diario del día siguiente. Se condice con mi historia en que extrañaba a mi gente y agregamos el dato a mi memoria que había crecido dos centímetros en esos meses. Parece que me faltaban crecer otros tres. Lo de los cuatro kilos no es un dato relevante, había llegado a La Rioja pesando algo así como 75 kilos (mi peso desde hace 15 años es de 90 a 92 kilos). Se puede decir que no llegué muy desarrollado al profesionalismo.

FOTO 3

abuelos manuginobili

Gran foto de mis abuelos por aquellos tiempos. La captura creo que no es del día del partido que conté en el post anterior, sino de la temporada siguiente cuando volví a jugar por Estudiantes. De todos modos el look que recordaba era ese, similar al descripto. Mi abuelo era realmente un grande. ¡Cómo me gustaría ahora una charla con ese viejo hermoso! Poder hacerle las mil preguntas que nunca pude. Falleció en 1999 cuando yo estaba jugando en Reggio Calabria.

VIDEO 1

Para coronar la anécdota, y gracias al archivo de la gente de @somos_bahia aparecieron los 24 segundos de la historia. Había algún que otro error en mis recuerdos, pero casi intrascendentes. Entré por Gustavo Oroná y fue en el tercer cuarto, pero sí ingresé a defender a Ipucha y cuando nos iba a tocaba atacar, me mandaron al banco. ¡¡Dolor!!

DE LA ESTADÍSTICA

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Algunos datos para remarcar y aclarar para los más familiarizados con el básquet y la Liga Nacional.

  • En esa época los juegos eran de 48 minutos. No hubo suplementario. De hecho creo que mis cuatro años en la LNB fueron con partidos estilo NBA.
  • Tres jugadores estuvieron en la cancha prácticamente todo el partido: Brown, Farabello y Ivy. Eso ya casi no pasa más en el básquet moderno, pero antes era común.
  • ¡Muy bueno el detalle de las nueve asistencias totales! Dos opciones: el que hacía la estadística tenía puestos anteojos de madera o el concepto de asistencia era muy distinto en aquellos tiempos. Creo que es lo segundo.
  • Vale remarcar las presencias en ese partido de Pepe Sánchez y Hernán Montenegro, en Estudiantes BB, y Dani Farabello, Gaby Díaz y el ya mencionado Pancho Jasen, en Andino. Los cuatro, íconos de nuestra Liga Nacional y nuestro básquet en general. También jugaba con nosotros, pero estaba lesionado para este partido, el querido y recordado Gaby Riofrío, un gran tipo con un talento extraordinario.
  • Mis compañeros de equipo Kenny Simpson y Carl Amos tenían 35 y 34 años, respectivamente. Jugaban conmigo pero yo los veía como ancianos. ¡Es que me sacaban 17 años! Hoy, por dar un ejemplo, a mis compañeros Dejounte Murray y Kyle Anderson, les saco 19 y 16. El tiempo pasa…

Una última cosita y con esto me despido. Si les gustan estas anécdotas o el blog en general, incluyendo las listas, los invito a compartirlo. Cuantos más los lean, más comente, más motivación para seguir escribiendo.

Abrazo grande a todos y hasta la próxima.

Manu